Juvenil femenino, la amistad que gana campeonatos

Más que compañeras, amigas. Ese es el sentir del vestuario del juvenil femenino del Unión Financiera Base Oviedo. Tras una temporada de duro trabajo, la recompensa llegó el pasado fin de semana, con el triunfo en la fase final en El Berrón. El título de campeonas de Asturias resume a la perfección el sacrificio y el esfuerzo de las chicas a lo largo de toda la temporada. Victorias ante Lobas Oviedo el viernes y Balonmano Gijón el sábado y un final de infarto el domingo para lograr el empate el domingo ante Siero Deportivo y, con ello, el campeonato.

Cecilia Cuesta reconoce que «fue el mejor final que podíamos tener. Todo el equipo ha trabajado muchísimo durante toda la temporada. Teniendo en cuenta todas las bajas que teníamos, que éramos pocas. Las cadetes nos aportaron muchísimo. Jugamos como sabíamos jugar, lo dimos todo y, sin presión, hasta el final, conseguimos lo que queríamos».

Marta García Montero, quien forma parte del cuerpo técnico, asegura que «fue muy emocionante porque, a pesar de que llevas todo el año trabajando para pelear por la primera posición, tras las lesiones, bajas… no esperábamos que fuese tan posible lograrlo. Lo tenías ahí, pero no te lo esperabas al ciento por ciento».

Para la pivote, ante «OBF nos costó durante toda la temporada. Los partidos que jugamos contra ellas, ganamos por una diferencia no muy holgada. La defensa mixta desde el principio nos salió bien. Nos pusimos por delante y lo mantuvimos». En la misma línea se pronuncia Laura Salas. «En el primer partido, comenzamos un poco mal con la lesión de Fonti. Veníamos con bajas de algunas cadetes, de María. Intentamos que eso no nos afectase. Fuimos capaces de afrontarlo con mucho valor», asegura.

En el segundo encuentro, segunda victoria ante Balonmano Gijón. Para Laura Salas, era un rival que «iba a venir con muchas ganas, tras haber empatado ante Siero. Supimos jugar el partido como sabíamos. Defendimos con mucha fuerza. Pasamos momentos duros porque teníamos menor número de jugadoras, pero supimos hacer un buen partido y llevarlo todo perfectamente». En ello, y en la igualdad durante toda la temporada, también incide Ceci Cuesta. «El BMG, igual que el OBF. Llevamos toda la temporada luchando contra ellas. Es un buen equipo. En la final nos salió todo bien. Se vio el resultado del trabajo hecho durante toda la temporada».

Llegaba así el partido definitivo. Un empate servía ante Siero Deportivo para lograr el campeonato. «Salimos sin presión ante Siero. Ellas jugaban en casa. En la ida nos ganaron por diez y en la vuelta ganamos por uno. Salimos a jugar como sabíamos. Sabiendo que ellas habían empatado el primer encuentro. El empate nos valía. Lo peleamos hasta el final. Esa acción final nos dio la victoria», asegura Ceci Cuesta. Laura Salas admite, de ese encuentro, que «lo comenzamos con mucha seguridad. Había ciertos nervios, porque ellas tenían más cambios, nosotras llevábamos dos partidos encima. Eran situaciones diferentes. Jugamos como supimos. Estuvimos adelantadas durante mucho tiempo, al final se nos complicó un poco, pero la jugada de Cecilia hizo que empatásemos. Nos lo merecíamos. Todo lo trabajado, lo que nos hemos esforzado, lo que llevábamos en la espalda. Nos lo merecíamos al ciento por ciento».

La acción final, el penalti a tiempo cumplido anotado por Ceci Cuesta fue el culmen perfecto. Para Marta García, «si ves la acción de la última falta. Recibir el balón, lanzar rápido, que te saquen roja, el penalti… es como una película. Fue emoción. Una salida de corazón. El golpe franco, la acción de Ceci… y el penalti. Ella pensaba que no lo iba a meter…». La protagonista de la acción, Ceci Cuesta, también lo analiza en primera persona. «Tenía a toda la grada gritando, a mis amigas diciendo que podía, a las jugadoras de Siero… Al final, no piensas. Solo piensas en meterla. Había metido todos los penaltis, pero cuando más tiras, más probabilidades tienes de fallar. Ese fue el que peor tiré de todo el partido, pero entró», reconoce la protagonista. Una vez que entró, Ceci reconoce que «sentí mucha emoción. El día anterior, lo había pensado antes de dormir. Como acabe el partido así… lo primero que hago es celebrar con mis compañeras y con mis padres., que estaban en la grada. Han ido a verme a todos los partidos. Estoy aquí por ellos».

Dos campeonatos en categoría juvenil femenino en dos temporadas consecutivas. «El año pasado ocurrió lo mismo. Fue algo especial. Que se repita, es algo único. Te llega al corazón. Es algo que te regala el balonmano», esgrime Laura Salas.

Al fin y al cabo, las tres coinciden en lo mismo. La amistad dentro del vestuario es la clave. Ceci Cuesta asegura que «Somos un equipo con cadetes. Tenemos pocos entrenamientos juntos, pero los intentamos aprovechar. Somos un equipo de amigas. Nos llevamos bien, hacemos piña. La buena actitud que tenemos entre nosotras nos llevó a animarnos y a conseguir la victoria». Para Laura Salas, «lo principal es cómo somos entre nosotras. Somos amigas, amigas de verdad. No hay problemas entre nosotras. Somos muy amigas dentro y fuera de la pista. Es algo que se ve en un partido. Cómo nos compaginamos. Es algo muy bonito porque somos una familia».

Desde el cuerpo técnico, Marta García Montero tiene la misma sensación. «Una cosa muy buena de este equipo es que, aparte de ser jugadoras, son amigas. Se llevan muy bien, trabajan muy bien juntas. Eso hace que, ganemos o perdamos, todo sea bueno, divertido, sigamos trabajando igual y nadie se venga abajo».  La próxima parada de este grupo de amigas es la fase de sector del Campeonato de España, aún con rivales y sede por decidirse.